No es posible levantarse pronto si a alguien se le ocurrió escribir: "...había también unos cuantos que, no sé como, no habíamos perdido del todo el sentido común y los sentidos corporales, y que, como no teníamos el gusto personal de que nos gustara lo que tuviera que gustarnos, como no sabíamos nunca bien lo que deseábamos, pues, en fin, que aprovechábamos el tanto y a la sombra del Desarrollo nos lo pasábamos de puta madre....Bastaba con no comprar ni auto ni televisor ni psicólogo ni roquero ni entrada para la Expo ni cucharita de heroína ni bronceador para la piel ni jaculatorias tibetanas, y ya con eso y otros cuantos noes, las manos se te llenaban de cosas buenas, que sólo gracias al Desarrollo se te podían haber dado" y tú lo lees antes de dormir, porque tanta claridad no es buena para conciliar el sueño.
Ayer alguien me dijo "yo sólo puedo ofrecerte mi guitarra" y no sé si quiso quedar como un poeta o lo hizo sin ser consciente de que decía algo precioso, el caso es que, al fin y al cabo, está bien que sucedan cosas inesperadas.
Ójala pudiera dejar de establecer lineas divisorias entre las categorías de personas, y ovidar los baremos y las jerarquías y simplemente beberme la cerveza escuchando sin recelos y sin la sospecha latente de que cualquier comentario puede dejarles fuera de juego.